En las rebajas… conoce la Gran Vía

Estamos en rebajas y todo el mundo parece dirigirse a la Gran Vía. Puede que no levantemos la vista de los mostradores con ofertas, pero si nos fijamos un poco descubriremos que estamos en edificios históricos con mucha historia detrás. ¿Qué sabemos de la Gran Via?

La Gran Vía es es una pieza  clave para la ciudad desde un punto de vista comercial, turístico y de ocio. Comienza en la calle Alcalá y termina en la plaza España. De gran longitud, suele divide en tres tramos. El primero, con los edificios entre la calle Alcalá y Red de San Luis, los protagonistas son los edificios historicistas: entre la Red de San Luis y Callao alberga numerosas tiendas de cadenas internacionales  de moda, y la zona  entre la plaza Callao y Plaza España se le suele conocer como el Broadway Madrileño, por la cantidad de cines y  teatros con musicales.

El proyecto comenzó en 1910.  La construcción de la avenida exigió el derribo de más 300 casas y la expropiación de unos 33 terrenos. Además, desaparecieron 14 calles y un sinfín de farolas y cañerías. Desde sus inicios la calle  tuvo diferentes nombres, que variaban sobre todo en función de los avatares políticos, hasta que en 1981, durante la Transición Española  la calle pasó a llamarse  por primera vez oficialmente simplemente Gran Vía.

Los edificios de la Gran Vía, al formar parte de un plan unitario, presentan todos una altura similar y respetan el ancho de la calle. Sin embargo, al haber sido construidos a lo largo de casi medio siglo, muestran una  evolución desde los estilos historicistas del primer tramo, hasta el funcionalismo de la zona cercana a la plaza de España.

Es en  los edificios entre la calle de Alcalá y la Red de San Luis  cabe destacar el Edificio Metrópolis (1911) indudable carta de presentación de la Gran Vía .

Los edificios del antiguo bulevar son de estilo más afrancesado y hay  algunos de estilo americano como el Palacio de la Prensa (1924). En el número 46, su sala de cine, de doble anfiteatro, tenía capacidad para 2.000 espectadores: fue uno de los primeros en construirse en esta zona y el más alto hasta la llegada del edificio Telefónica nº49.

 El número  48 (2010-2013), de Rafael de La-Hoz es el  primer edificio del siglo XXI en la Gran Vía y  tiene  un estilo moderno y rompedor que nada tiene que ver al estilo Art-Decó de los años 1920 que poseen los demás. Ha sido muy criticado por romper tan drásticamente la estética de la calle.

Desde sus orígenes la gran vía ha contado con grandes locales que invitaban al comercio y al ocio: la zona conocida como la Red de San Luis, confluencia entre las calles Fuencarral, Hortaleza y Montera, supone el principio del segundo tramo de la Gran Vía: menos edificios históricos, más oficinas.

El. nº28, fue el primer rascacielos construido en Europa y el más alto de Madrid hasta 1953  que fue superado por el Edificio España.  El edificio  número  nº31. Del arquitecto José Miguel de la Quadra-Salcedo, albergó de 1931 hasta  2011 la administración de loterías nº67, la más famosa de Madrid, Doña Manolita.  E Primark, está  en el mismo edificio en el que se encuentra el Grupo Prisa y que ahora es propiedad de Amancio Ortega. Al lado, Mango y Lefties, también de Amancio. Y el  34  acoge Zara, con tres plantas dedicadas a la marca insignia del imperio Inditex. El nº37.  Que fue el Cine Avenida, también es  ahora es un H&M: el edificio data de 1928 y también es de De la Quadra-Salcedo. Junto a la puerta es habitual encontrar limpiabotas, profesión que solo pervive aquí en el centro de la ciudad.

Y ya hemos llegado a Callao… La plaza está flanqueada por el Cine Callao (otro de los pocos históricos que resisten), una macrotienda de Desigual y FNAC.  Destaca el  edificio Carrión,  famoso por su mítico cartel de Schweppes instalado en 1969, que es otra de las imágenes icónicas de la Gran Vía.

En la plaza de España, destacan el Edificio España y la Torre de Madrid, ambos con más de 100 metros. Éste último, construido en 1957, fue durante muchos años el edificio más alto de la ciudad hasta la construcción de la Torre Picasso.

El esplendor de la Gran Vía como no podía ser de otra forma, ha provocado que el Séptimo Arte fije de forma reiterada sus ojos en ella, y ha sido el  escenario  idóneo para dar vida a ciertos pasajes de sus largometrajes: por ejemplo  El día de la Bestia, rodada en 1995, muestra el  Edificio Carrión, y  Abre los ojos (1997) de Alejandro Amenábar,  al comienzo de la película, enseña a Eduardo Noriega caminando por una Gran Vía madrileña desierta.Y éstos son solo algunas de las numerosas apariciones en  el celuloide.

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